24 enero 2017

Edafología de la Sierra Madre Oriental


Sierras Transversales: En estas sierras predominan los litosoles con suelos de menos de 10 cm de profundidad y en los lomeríos y bajadas dominan los xerosoles háplicos y cálcicos poco profundos. Los suelos en esta subprovincia son en su mayoría de origen residual y en menor proporción colurio aluvial, se caracterizan porque en la mayoría de los casos presentan fases salinas, por lo que su fertilidad es baja y su uso se ve muy limitado.

Gran Sierra Plegada: Los suelos que dominan son los litosoles, derivados en su mayor parte de calizas y lutitas del Cretácico Inferior y Superior, su desarrollo es incipiente, son poco profundos (menos de l0 cm) y se les encuentra limitados por un contacto lítico continuo y coherente; están asociados con otros de colores pardo oscuros o pardo rojizos que sobre yacen a roca caliza o a material enriquecido con cal en más de 40% (Rendzinas). También hay afloramientos yesíferos paralelos en el mismo sentido, particularmente del lado occidental de la sierra, y fosforitas en menor medida.

Pliegues de Saltillo-Parras: En los llanos dominan las lutitas y las areniscas mientras que en las sierras se presentan los suelos denominados litosoles, que son de origen residual y tienen un desarrollo incipiente. Asociados a ellos se encuentran los regosoles calcáricos, sobre todo en las sierras, en donde estos suelos se han derivado de las lutitas-areniscas que las conforman.

Sierra de la Paila: La dominancia de las calizas provenientes de litosoles es casi completa en la sierra, excepto en el valle de San Marcos y Los Pinos, donde afloran rocas volcánicas basálticas sobre un área de consideración.

Sierras y Llanuras Coahuilenses: Se observa en toda la subprovincia un claro predominio de los litosoles, que son suelos de origen residual, poco desarrollados y muy someros (no exceden los 10 cm de profundidad). Sin embargo, dependiendo del sistema de topoformas en que se encuentren, forman asociaciones diferentes.

Serranías del Burro: En ella dominan los litosoles, también están presentes rendzinas con frecuencia asociadas con regosol calcárico o con xerosoles háplico, cálcico y lúvico.

Sierras y Llanuras Occidentales: En la parte austral de la unidad afloran rocas ígneas intrusivas. Predominan suelos con una capa superficial de color claro, que en muchas ocasiones presentan a profundidad manchas, polvo o aglomeraciones de cal, los cuales son denominados xerosoles cálcicos. En esta subprovincia las condiciones climáticas son muy similares, por lo que aquí también abundan los xerosoles, sobre todo gypsicos, aunque hay cálcicos y háplicos. Cubren 41.60% de la región y se localizan fundamentalmente en las llanuras, donde son de origen aluvial y están asociados con yermosoles gypsicos.

Carso Huasteco: Los diferentes tipos de suelos presentes en esta zona tienen alto contenido de carbonatos, derivados de calizas por la acción de la precipitación y la temperatura, son de origen residual y presenta un fuerte grado de disección, por la acción de los importantes ríos que afluyen en ella. Sobre este panorama se encuentran zonas de suelos: rendzinas asociados a litosoles, feozems háplicos, regosoles cálcaricos y luvisoles orticos. En los cañones dominan los litosoles de origen residual, poco profundos (menores de 10 cm), de colores obscuros y rojizos; con abundantes afloramientos rocosos y fase lítica. En los valles y llanuras intermontanas se encuentran los suelos más profundos, fundamentalmente vertisoles pélicos.


16 enero 2017

Geología de la Sierra Madre Oriental

La Sierra Madre Oriental presenta 24 tipos diferentes de rocas provenientes de tres eras geológicas: paleozóica, mesozóica y cenozóica y ocho sistemas (Tabla. 1) (Figura. 1) (INEGI).

Tabla 1. Eras geológicas de los sustratos de la Sierra Madre Oriental.

Figura 1. Mapa de las eras geológicas de las rocas de la Sierra Madre Oriental.

Eras geológicas: Al poniente de Ciudad Victoria, en el paraje denominado Cañón El Novillo, se localizan afloramientos de las rocas más antiguas de la Sierra Madre Oriental, que son rocas intrusivas ácidas intrusionando a gneises, depositadas desde la era Precámbrica y constituidas por rocas metamórficas. Tales gneis han quedado expuestos debido a ventanas erosionales formadas por profundos cañones como los de El Huizachal-Peregrina y El Novillo (Ortega, 1978). En Nuevo León existen otros afloramientos de rocas antiguas como esquistos del Precámbrico.

En San Luis Potosí, ubicados en el centro de anticlinales erosionados de la Sierra de Catorce, afloran rocas lutita-arenisca pertenecientes al Triásico.

Las rocas que precedieron son provenientes del Jurásico Superior, y se hallan dispersas en Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz y Puebla donde hay afloramientos masivos de caliza, de yeso y de yeso asociado con caliza.

Finalmente, aparecen los estratos de rocas sedimentarias marinas (del Cretácico y del Jurásico Superior), entre las que predominan las calizas y, en segundo término, las areniscas y las lutitas, perfilándose como las más abundantes y gruesas de la Sierra Madre Oriental que además conforman a casi todas las sierras de esta región.

Tipos de rocas: El tipo de roca predominante en grandes proporciones es la caliza, seguida de los otros tipos en proporciones marcadamente menores (Tabla. 2) (Figura. 2).


Tabla 2. Tipos de rocas predominantes de la Sierra Madre Oriental.

Figura 2. Tipos de rocas de la Sierra Madre Oriental.