23 marzo 2013

El Río Tampaon, la vena que riega la llanura de la Huasteca Potosina

A principios de marzo del presente, como parte de un viaje de investigación dirigido a conocer los lugares donde antaño hubo bosques tropicales caducifolios como los llama Rzedowski, selvas bajas caducifolias como los denomina Miranda o bosques tropicales bajos deciduos como los llama Puig, fuimos a conocer las serranías bajas y alargadas del norte del municipio de Aquismón en colindancia con el municipio de Ciudad Valles y Tamasopo. En especial aquel sitio en que la sierra se parte y deja abierta la garganta inmensa por donde el Río Tampaon escurre desde las serranías altas de la Sierra Gorda de Guanajuato y Querétaro, en cuyo caso el Río se llama Santa María y figura una espléndida frontera natural con el estado de San Luis Potosí.

En algún momento de la historia no hace tantos años, toda la llanura costera del Golfo al oriente de la Sierra Madre Oriental en lo que hoy es el estado de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz estuvo cubierta de selvas o bosques tropicales que en algunas zonas son caducifolios y en otras son perenes, es decir, en áreas abiertas y soleadas, algunos de los elementos arbóreos que los componen suelen perder sus hojas durante aproximadamente 8 meses de noviembre a junio, ello para evitar el exceso de pérdida de agua en su organismo, y ante los primeros indicios de lluvias del verano, vuelven a retoñar y a dar fruto, mientras tanto en las áreas pegadas a las sierras, los bosques tropicales perenes o subcaducifolios perduran con la mayor parte de sus elementos colmados de hojas verdes, aquí no hay tanta insolación y la pérdida de humedad es mínima comparada con la llanura.

 En esta ocasión visitamos la formación de llanura, bastante grisácea en plena época seca del año, sin embargo, los estragos que el pseudo progreso le ha traído a la región de la llanura huasteca han sido devastadores. No defiendo el pasado como un paraíso, puesto que existen indicios de que antaño también hubo sequías y cambios erráticos del clima que dejaban a los antiguos pobladores de esta parte de mesoamérica sumidos en el hambre, el calor y la falta de agua. 

Sin embargo, antes de que nuestra dieta se volviera casi exclusivamente carnívora, las selvas conservaban sus antiguos territorios y no había zonas de suelo desnudo, apisonado y muerto como lo hay ahora. Además, hubo también palmares naturales, pero viéndose favorecidas por los incendios y la insolación, las palmas sabales han ganado terreno desproporcionalmente, convirtiéndose en auténticas malezas.

Ladera de suelo desnudo en la llanura Huasteca. El sobre pastoreo del suelo que antes fue selva ha dejado vastas áreas yermas incapaces de recuperarse sin ayuda humana.

En cuanto los antiguos Teenek perdieron la disponibilidad de sus legítimas tierras y se vieron obligados a remontarse a las altas sierras del municipio de Aquismon (nombre de orígen Huasteco: Aquich, especie de árbol típico de las selvas caducifolias y mom: pozo; El pozo del Aquiche), los nuevos pobladores caucásicos y mestizos, vieron más económicamente más redituable la edificación de haciendas ganaderas y cañeras en este paraíso, y poco a poco las selvas fueron tumbadas para convertir la llanura en un enorme potrero que año con año ve con más añoranza las lluvias que no llegan y que en cuanto arriban ya no caen serenas por días mojando de a poco la tierra, sino que caen intempestivas y arrastran todo a su paso en una sola tarde, tiñiendo de lodo los ríos turqueza y dejando charcos regados que en sumo se evaporan bajo el ardiente sol.
 

Aunque en la imágen aparece ganado de diversos orígenes, el preferido de la zona es el ganado cebú, de orígen asiático y perfectamente adaptado al calor, la humedad y las garrapatas. Al fondo un frondoso árbol de mango, también de orígen asiático.

Al fondo la sierra por donde baja el río Tampaon, tributario del Pánuco, todas las llanuras son ahora zacatales y palmares, cuando en algún momento fueron selvas.

La zona es ganadera por excelencia, no niego que sea una tierra perfecta para dicho fin, pero creo que la manera en que se han desarrollado las actividades agropecuarias, no ha sido la idónea. Cualquier poblador del área concuerda en que el clima se ha vuelto inclemente. Las lluvias se han ausentado más de lo normal, el calor quema más que otros años, el agua de la sierra ha bajado su aforo, los parásitos del ganado están fuera de control y cada año es más urgente bañarlo en químicos que es bien sabido, tienen efectos cancerígenos. Los ganaderos y cañeros, saben bien que por ahí no va la cosa, pero es la costumbre y/o la ignorancia de otras formas de hacer las cosas, lo que los ha ido orillando al borde de este abismo.


Aunque a pesar de todo, a este caballo no parece importarle el cambio climático...

Entre terreno y terreno hay cercas que dividen sus posesiones, esta división también ha sido un problema para la fauna silvestre, cuyos pasos naturales se han viso severamente fragmentados por mallas, rejas, corrales y falsetes.

 Es preciso que los ganaderos de la huasteca se quiten esa venda de los ojos, incluso los agrónomos saben bien que las recetas mágicas de sus agroquímicos y suplementos alimenticios para el ganado, cada vez son menos eficaces y es un vicio que no acabará si no nos atrevemos a pensar diferente. Se pueden recuperar las selvas, y será como una bola de nieve, entre más selvas haya, las lluvias serán más estacionales y el suelo será más fértil, pero ya no podemos pensar que por el camino en que vamos, el clima y las selvas se van a recuperar solas.

La Agroforestería y la Permacultura es un recurso clave, pues porponen la armonización de diferentes actividades a través del tiempo y del espacio, para no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas. Podemos seguir teniendo ganado, pero ya no será posible tenerlo en vastas extensiones sin árboles, en vez de ello se pueden tener potreros de pastos, pero con especies propias de la selva baja que sirvan también de alimento al ganado, intercalado de árboles frutales, cercos vivos para las aves, lagunas para la fauna silvestre y además cultivos de hortalizas.

El agua se puede administrar desde el río Tampaon a través de canales de riego, terrazas que atrapen agua de lluvia y además depósitos que impidan que el agua se evapore, como comunmente pasa en los jagueyes y presones.


Acequia seca, debido a la sequía.

Además se puede apostar por otro tipo de ganado no tan costoso de mantener como los borregos, que además de dar carne, también dan lana y se pueden pastorear en menor extensión de terreno que las vacas. Intercalando árboles propios de la selva entre terrenos con pastos, horalizas y reservorios de agua se hace argoforestería, quitándole así presión al suelo, devolviéndole sus nutrientes y sobre todo cubriendo parches de selva para atraer de nuevo las lluvias.


Ganado ovino en un parche arbolado.

Y bueno, después de un paseo triste y abrasador entre tantos cementerios de selva que ahora son potreros calientes, llegamos al destino final, el Río Tampaon, en cuyo corazón se encuentra el llamado Puente de Dios, una formación pétrea que puedes ir a conocer en un paseo en lancha con un costo de 150 pesos, ayudando así al fomento del turismo y por ende la economía de las familias que viven en los ejido aledaños.

Cañón del Río Tamapon.

Para llegar al Cañón del Río Tampaon desde Monterrey, hay que seguir la Carretera Nacional 85, pasando por Linares, NL., Ciudad Victoria, Tamaulipas, Ciudad Valles, S. L. P. y siguiendo la carretera que va para Tamazunchale, después de pasar el poblado de El Pujal, en cuyo tramo atraviesa el Río Tampaón, unos cuantos km adelante se encuentra la entrada a la derecha por un camino de terracería de aproximadamente 24km. Hay que seguir los señalamientos que hay sobre la brecha y pasar varios terrenos con falsetes, pero preguntando a los lugareños es sencillo llegar. La boca del cañón es parte de un rancho privado el cual cierran a las 8 de la noche, entonces si no alcanzaste a salir a esa hora tendrás que quedarte a pernoctar. Puede llegar cualquier tipo de vehículo.

No cobran la entrada, pero no hay lugar donde hospedarse, tienditas ni restaurantes, solo una playa de arena sílica inmensa, así como una arboleda de álamos temblones donde poner una tienda de campaña. Vale mucho la pena y para la próxima tomaremos el paseo en lancha para conocer el Puente de Dios.

 

En cuanto a las investigaciones... ya les contaré más adelante los resultados y el sentir de los pobladores respecto a la desaparición de los bosques tropicales de llanura. Esto es para mi la etnobotánica aplicada, de la cual tratará un capítulo de mi tesis de Doctorado. Buen sábado a todos.